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viernes, 3 de abril de 2009

Comunicado ante las infamias sobre Ángel H. Molina

GRAVE INFAMIA CONTRA EL COMPAÑERO ÁNGEL H. MOLINA
LAS BRUJAS NO EXISTEN, PERO QUE LAS HAY, LAS HAY...

Casi por casualidad nos hemos topado con una entrevista al agente sionista Ely Karmon en el periódico “Cambio” de Colombia. Poco pueden importarnos el efecto inmediato de las infames mentiras vertidas por este agente disfrazado de investigador del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo, pero el problema radica que es desde está entidad auspiciada por el Estado de Israel que se hace mención expresa a nuestro compañero Ángel Horacio Molina, bajo su nombre islámico de Hussein Ali Molina, obligándonos a entrar en estado permanente de alerta por las implicancias que para su seguridad tiene estas infamantes declaraciones por parte de alguien de obvias vinculaciones con el régimen sionista.

No nos detendremos aquí en las falacias vertidas por Ely Karmon en torno a la realidad tanto de la América Ibérica como de Medio Oriente, sino que insistimos en la venal impunidad con que estos personajes se dedican a difamar, investigar y perseguir a ciudadanos americanos violando total y absolutamente nuestra soberanía, pero sin olvidarnos que no es la declaración de un individuo aislado sino de los organismos impulsados por el gobierno israelí para destruir a quienes eventualmente representan un peligro para las apetencias del Imperialismo.

Los únicos “crímenes” de nuestro compañero son su confesionalidad religiosa y una larga y sacrificada tarea de denuncia frente a las mentiras que el Imperialismo impone como verdades, una tarea que honra y dignifica a nuestro Centro de Estudios, y, sinceramente, el lascivo odio en boca de Ely Karmon confirman que su esfuerzo no ha sido en vano.

Sin embargo, volvemos a advertir que esta individualización de nuestro compañero no es casual o producto de una única mente enferma, sino una individualización propiciada desde el propio gobierno israelí, y, aunque nos sorprenda esta “inesperada” importancia que toma este Centro de Estudios como bastión del “narcoterrorismo” internacional, debemos advertir que hacemos responsables a las entidades sionistas en Argentina de cualquier hecho que altere la integridad física, la seguridad personal o la tranquilidad espiritual de nuestro compañero Ángel Horacio Molina.

a vencer o morir por la liberación americana
hoy refulge el espíritu de Inkari


Rosario, Marzo 31 de 2009
Jorge Santiago Miranda
Secretario de Relaciones Institucionales
Centro de Estudios Nacionales SCALABRINI ORTÍZ

martes, 24 de febrero de 2009

Gaza y el ocaso del arabismo

por Ángel Horacio Molina

La ofensiva israelí sobre Gaza nunca ha podido calificarse tanto como hoy de "una medida defensiva". El problema radica en qué se defiende atacando a la población palestina y a las milicias irregulares de Hamas.
Israel actúa en defensa de los "nacional-chauvinismos" de las élites que aprovecharon la reformulación del colonialismo ocurrida tras la 2da Guerra Interimperialista. La acción militar israelí es una repuesta a la crisis del sionismo laico hacia su propia base de sustento, la llamada comunidad judía que asiste al debate entre el judaísmo genuino (quienes efectivamente profesan esta religión) y los intereses laicos que utilizan las reivindicaciones ancestrales de este grupo social para sostener las políticas imperialistas sobre Oriente Medio.´
Sin embargo, esta ofensiva intenta también salvaguardar al "arabismo" de su ocaso frente al reacomodamiento del campo popular del Oriente Medio tras la dirección de una alternativa islámica que desarrolla un programa político de claro contenido socialrevolucionario.

sábado, 28 de junio de 2008

Obama: Ideologías y políticas hegemónicas

por Ángel Horacio Molina

La consagración de Barack Obama como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata ha generado toda una serie de especulaciones alrededor de las medidas que adoptaría en política exterior en caso de llegar al poder. Algunas de sus declaraciones relacionadas a la “defensa de los derechos humanos” fueron ampliamente reproducidas por los medios de comunicación de todo el mundo, quienes se esforzaron en contraponer su figura a la del actual presidente Bush; como si se tratara efectivamente de la representación más clara de las virtudes cívicas y políticas de las que Bush adolece. Esta apreciación no soporta análisis alguno...

viernes, 21 de marzo de 2008

La impunidad y el hartazgo

por Angel Horacio Molina

Como sucede en cada nuevo aniversario de los atentados contra la embajada israelí en Argentina y la AMIA, los musulmanes argentinos somos objeto de acusaciones infundadas orientadas a fortalecer imaginarios conspirativos que tienen al Islam como protagonista. Así se pretende instalar una actitud paranoica para con los musulmanes, presentando a estos y sus organizaciones como células siempre prontas a actuar contra las instituciones judías en territorio argentino.

Recordemos que en años anteriores, en actos similares, la dirigencia sionista local ha llegado a vincular con los atentados a comunidades e instituciones de musulmanes argentinos, sin la más mínima prueba y ante la mirada complaciente del Ministro de turno. Amigos del terrorismo de estado sionista, como la dirigencia de la AMIA y la DAIA (que en 2006, cuando Israel masacraba a la población civil libanesa, formó una comitiva para manifestar a la entidad sionista su apoyo incondicional), tienen el descaro de acusar impunemente a instituciones como At-Tauhid de Capital Federal o Ash-Shahid de Tucumán, curiosamente ambas pertenecientes a musulmanes shiítas. A pesar de no contar con ninguna prueba que permita sostener estas acusaciones, estos personajes las siguen realizando año tras año sin que organismo oficial alguno pida explicaciones al respecto, pues en caso de ser verdaderas se debería realizar la acción judicial pertinente pero de lo contrario se debería exigir una rectificación pública a las instituciones vilmente ensuciadas y a los musulmanes en su conjunto por el manto de sospecha arrogado sobre ellos.

Este nuevo aniversario de atentado a la embajada sionista trajo nuevas e injuriantes expresiones; les invito a repasarlas. Uno de los oradores del acto del 17 de marzo fue el ministro de seguridad sionista Avi Dichter quien no dudó en acusar a Irán por la voladura de la embajada expresando con total desparpajo el racismo que lo anima en las siguientes palabras:

"Las responsabilidades están vinculadas con un Estado dirigido por miles de desquiciados: Irán", sostuvo. "No hay motivo alguno para asombrarse de la crueldad de los líderes iraníes. No sienten piedad por su propios hijos, ¿por qué habrían tenerlo con otros?". Agregó que: "el destino de la dirigencia iraní" depende de "las actitudes que asuman lo líderes del mundo cuerdo".

Antes del acto este personaje afirmó que el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) se encuentra trabajando en la Triple Frontera, textualmente sostuvo que:

Hamas “está presente en la Triple Frontera” a la que identificó como “una de las zonas más débiles respecto de la seguridad” del país.

¿Habrá pedido el Estado argentino explicaciones por estas declaraciones que se refieren directamente a la soberanía territorial de nuestro país? Seguramente no.

Resulta verdaderamente repugnante ver en estos actos como oradores a gente como Pilar Rahola acusando sin fundamentos a los musulmanes y recibiendo, como ocurrió el año pasado en el aniversario del atentado contra la AMIA, una amplia difusión su visita al país incluso desde los medios oficiales de difusión (como Canal 7, donde fue invitada a algunos de sus programas “culturales”). ¿Acaso nadie informa que esta misma mujer se ha empeñado en negar, contra toda evidencia histórica, la matanza de Deir Yassin en la que cientos de niños y mujeres palestinas fueron asesinados con crueldad por las fuerzas sionistas?, ¿debido a qué extraña diferencia es lícito negar la muerte de nuestros hermanos palestinos pero no lo es negar la muerte de nuestro hermanos judíos bajo el régimen nazi? Posiblemente sean similares a las diferencias que el ministro sionista encontrara entre los “cuerdos” occidentales y los “desquiciados” iraníes.


Nota del Redactor: Las declaraciones del ministro sionista pueden leerse en La Nación on line del día 17 de marzo de 2006

sábado, 19 de enero de 2008

Rehenes y política colombiana

por Ángel Horacio Molina

La liberación de dos rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia el pasado 10 de enero puso al descubierto una serie de cuestiones que nos proponemos plantear en las líneas que siguen.
En primer lugar es interesante observar la presentación que realizaron distintos medios de difusión de la noticia de la liberación. Fracasado el primer intento, los medios más reaccionarios y contrarios al proyecto regional encabezado por el presidente de Venezuela calificaron todo el operativo como una puesta en escena, un show mediático “payasesco”, repitiendo hasta el cansancio las palabras de Uribe atacando a las FARC por no cumplir con su palabra porque, sostuvo, “no se puede confiar en las FARC”. Estos medios evitaron, claro está, hablar sobre la “confiabilidad” del presidente colombiano, quien ordenó una serie de operaciones militares el mismo día de la proyectada liberación matando incluso a un guerrillero. Pocos medios parecen recordar al Uribe impulsor de la economía social cooperativa en Colombia; el mismo que en 1987 alertaba sobre la voracidad capitalista con las siguientes palabras: “Ahora que se habla de reprivatización de la banca, el cooperativismo debe hacer causa común para que el gobierno no se atreva a entregar esa banca, ni a los antiguos propietarios, ni a las nuevas tentaciones de la voracidad capitalista, ni mucho menos al capital foráneo”. ¿Es el mismo “confiable” Uribe que entregó al capital foráneo (norteamericano) las riquezas de Colombia, ofreciendo al Imperio una sólida base de operaciones en Latinoamérica? ¿Es el mismo que “confiablemente” les decía a los colombianos que “hay que acabar con la grave sobreexplotación que cae sobre la clase obrera colombiana”? (Cfr. Desarrollo de la economía social en Colombia, AA.VV., Ed. Coopdesarrollo, Bogotá, 1987). Una vez llevada a cabo la liberación la línea mediática de los ataques contra las FARC cambió y, lejos de volver sobre la operación liderada por Chávez, se orientó a exacerbar la crueldad de las fuerzas rebeldes en cuanto a las condiciones del cautiverio y a impugnar la estatura moral de las mismas atribuyéndoles todo tipo de acciones inhumanas (¡si hasta la fascistoide serie “Policías en acción” dedicó un bloque para “denunciar” sus prácticas!). Esto permite cómodamente ignorar las condiciones de detención de las personas que el gobierno colombiano considera cercanas a las FARC, y para ilustrar la arbitrariedad de Uribe en este sentido no tenemos más que recordar la difícil situación por la que atravesara el periodista venezolano de Telesur Fredy Muñoz en noviembre de 2006. Personas estas por las que las FARC están dispuestas a liberar a todos los rehenes, y en esto hay que ser sumamente claro.
Si bien es cierto que los rehenes en poder de las fuerzas rebeldes les permiten a estas mantener la atención mundial sobre Colombia y contar con prisioneros para posibles intercambios con el gobierno colombiano, al mismo tiempo pone a las FARC en un lugar sumamente difícil pues fortalece el discurso de Uribe que se sirve del sufrimiento de los familiares para atacar los presupuestos éticos sobre los que dice constituirse la guerrilla, permitiendo de este modo que se siga ignorando los secuestros, violaciones y asesinatos cometidos por el ejercito colombiano y su aliadas fuerzas paramilitares. En este sentido son interesantes las palabras del presidente venezolano haciendo un llamamiento a las FARC para que abandonen la política de secuestros, hay en las mismas una clara observación, no sólo moral y ética, sino también táctica que la guerrilla debería considerar seriamente.
Otra cuestión que me ha llamado poderosamente la atención es que nadie se haya puesto a analizar desde los medios, más allá de la coyuntura con los rehenes, la permanencia de esta fuerza rebelde armada en Colombia, cuando en Sudamérica no quedan ya organizaciones de ese tipo. ¿Cómo desconocer cierto apoyo popular cuando regiones enteras se encuentran en poder de una guerrilla que viene luchando desde 1964 y que se enfrenta con un gobierno colombiano receptor de la mayor ayuda continental norteamericana? Al calificar como terrorista a las FARC, Uribe se enmarca en el discurso norteamericano orientado a deslegitimar todo proceso de liberación nacional popular y garantizar los medios para su destrucción (estrategia sumamente clara con respecto al movimiento islámico Hamas en Palestina).
Una mención aparte merece nuestro ex presidente Néstor Kirchner, dando un espaldarazo importante con su presencia, en el primer intento de liberación de los rehenes, al operativo que Chávez había acordado con las FARC. No deja de ser contradictorio que al mismo tiempo el propio gobierno de Cristina Kirchner apoyara con decisión desde el MERCOSUR una serie de importantes acuerdos comerciales de este organismo regional con Israel, estado profundamente ligado a las fuerzas paramilitares y a distintos carteles colombianos (tanto en la provisión de armamento como en la “capacitación” para la lucha contra las “fuerzas rebeldes”). Estas actividades han sido denunciadas ampliamente incluso en Israel por académicos como el Prof. Beit Hallahmi de la Universidad de Haifa, sin que el gobierno sionista lo desmintiera nunca. Este es, sin duda, un tema que merece ser tratado con mayor profundidad, pero es interesante mencionarlo para tener una idea un poco más clara sobre la complejidad que presenta el mapa político colombiano y los actores que en él intervienen.
Los próximos días serán claves para analizar las medidas que adoptarán las FARC teniendo en cuenta la enorme exposición mediática que ha conseguido en este operativo y las oportunidades que esta ofrece, si es inteligentemente utilizada, para legitimar su lucha de décadas y desarticular al mismo tiempo el discurso de Uribe que no es otro que el discurso del Imperio.

domingo, 30 de diciembre de 2007

¿Quién mató a Benazir Bhutto?

por Ángel Horacio Molina

El pasado 27 de diciembre el mundo recibía impactado la noticia del asesinato de la principal líder opositora pakistaní, Benazir Bhutto. Con cincuenta y cuatro años de edad, Bhutto había ocupado la presidencia de Pakistán en dos períodos inconclusos, de 1988 a 1990 y de 1993 a 1996, depuesta en ambos casos tras acusaciones de corrupción de su gobierno. Su muerte en esta complicada coyuntura pakistaní abre innumerables hipótesis sobre los posibles autores del crimen, pero es necesario hacer un poco de historia para aventurar una respuesta posible.
Como expresamos al aire en el programa del sábado 20 de octubre el regreso de Bhutto al país musulmán tiene enormes similitudes con el retorno a Haití del otrora anti imperialista Aristide. Ambos fueron elegidos democráticamente y expulsados del poder mediante golpes militares apoyados por los Estados Unidos y funcionales a sus intereses en las respectivas regiones. Aristide logra volver a la isla tras una serie de negociaciones con los sectores haitianos de mayor poder económico y con los Estados Unidos, garantizándoles la protección de sus intereses. El caso de Bhutto es bastant
e similar. El padre de Benazir, Zulfiqar Bhutto, es considerado como uno de los líderes de las luchas por la independencia del país y fue asesinado por el mismo sector militar que depusiera años más tarde a su hija y que actualmente gobierna el país.
Recordemos el importante papel que el gobierno militar pakistaní jugó en los acontecimientos que azotaron a la región en los últimos años. Junto con Arabia Saudita, Pakistán fue uno de los apoyos más firmes con los que contó el movimiento Talibán en su formación ideológica y en consolidación como fuerza político-militar en el vecino Afganistán. Por supuesto todo esto ocurrió con el apoyo velado de los Estados Unidos, interesados los tres países en evitar, tras la retirada soviética, la formación de un gobierno afgano musulmán contrario a las políticas norteamericanas para la región. La situación cambió tras los atentados del 11 de septiembre. La mala imagen internacional y la imprebisibilidad de los talibanes además de la posición estratégica de Afganistán inclinaron a los Estados Unidos a llevar a cabo una rápida acción militar contra ese país escudado tras el argumento falaz de la “lucha contra el terrorismo”. La opinión pública mundial aceptó los argumentos esgrimidos por Bush y asistió indolente a los bombardeos contra el pueblo afgano. Ante este nuevo mapa de situación, los aliados de Estados Unidos en la zona contaron con el más absoluto apoyo de la potencia invasora y, por lo tanto también, de la prensa occidental que se encargo disciplinadamente de esconder los crímenes de gobiernos como los de Pervez Musharraf en Pakistán. Desde entonces este país se convirtió en un aliado incondicional de EE.UU. en su “lucha contra el terrorismo”, brindando bases y datos de inteligencia a los norteamericanos en sus acciones sobre suelo afgano.
Sin embargo el régimen de Musharraf cuenta con un escaso apoyo entre la población pakistaní, lo que lo vuelve altamente inestable. Por otro lado resulta muy difícil para los EE.UU. defender públicamente a esta dictadura al tiempo que habla de “democracia” para Afganistán e Irak. Como en otros puntos del planeta sabe que es mucho más conveniente tener en la región “democracias” formales pero igualmente sometidas a sus designios (como hemos visto tantas veces en nuestro continente). Para ello, y con el total aval norteamericano, se iniciaron las conversaciones con Bhutto (por entonces en el exilio). Se procuraba “normalizar” políticamente a Pakistán, garantizando algún tipo de alternancia en el gobierno que no supusiera un cambio radical en las políticas regionales con respecto a su alineamiento con los EE.UU. De esta manera se logra el regreso de Benazir Bhutto a la escena política pakistaní.
Los lineamientos propuestos por Bhutto no distan demasiado de los del Musharraf en cuanto a las acciones a llevar a cabo contra los grupos musulmanes más radicalizados. Recordemos que Bhutto ha llagado a sostener que permitiría el bombardeo norteamericano de territorio pakistaní que estuviese bajo control de los “islamistas”. La Bhutto que regresa a Pakistán es aliada de los EE.UU. y le permite a este último país “limpiar la cara” de la institucionalidad de uno de sus más importantes satelites en la zona. Esto nos puede hacer pensar erróneamente en que los responsables del asesinato de Bhutto pudiesen ser esos grupos islámicos que cuentan con un gran apoyo en algunas regiones del país como hemos visto en el caso de la toma de la Mezquita Roja (hecho que también hemos analizado en el programa). Pero nos parece que esta no es la línea correcta. De haber sido este grupo inmediatamente el Gobierno lo hubiese acusado públicamente. Pero no lo hizo, conciente en que una aseveración infundada de esta naturaleza podría ser el inicio de una confrontación más virulenta de estos sectores contra el gobierno, lo que debilitaría aun más a Musharraf.
Creemos que la pista más clara hacia el asesino nos la brinda le acusación que hace el gobierno pakistaní contra Al Qaida. Hasta el hartazgo hemos repetido que Al Qaida es absolutamente funcional a los intereses occidentales en la región y que, a diferencia de los talibanes, jamás han podido convertirse en una organización de masas con respaldo popular alguno. Acusar a Al Qaida es responsabilizar a una “nada”, un fantasma contra el cual no se puede actuar en los hechos. Esta acusación le permite al gobierno pakistaní no responsabilizar a ningún sector importante del pueblo (lo que sí hubiese sucedido si culpaba a los “islamistas”) y justificar su rol (dado por los EE.UU.) de “pilar fundamental en la lucha contra el terrorismo”. Otro dato que nos permite suponer que los autores serían sectores del ejercito vinculados al régimen es que la posible victoria de Bhutto y su partido seguramente hubiese significado una reducción del poder de las Fuerzas Armadas pakistaníes, quienes actualmente poseen el diez por ciento de la tierra y manejan buena parte de la economía nacional.
Aunque es poco probable que sepamos a ciencia cierta quién esta detrás de este crimen, es nuestra obligación desde este humilde espacio tratar de proponer otras coordenadas para pensar acontecimientos de estas magnitudes. Ojala este aporte les sea útil.